miércoles, 28 de marzo de 2012

EL GEMELO DE LA TIERRA©


   En la Tierra todos tenemos, al menos, un doble. En el mundo animal y vegetal mucho más. La clonación natural es parte importante de nuestra Madre Naturaleza. En la naturaleza todo se repite como en una espiral de energía invisible. Nadie se percata de ello. O, mejor dicho, el ser humano obvia, subconscientemente, ver, advertir esa realidad. Pero no por ello deja de repetirse. Dos gotas de aguas son similares tanto en su composición como en su forma. Millones de ellas también. El oxígeno, el aire que respiramos, también es igual, tanto en su esencia particular como en su estructura química. Hojas, flores, briznas de polvo, granos de arena y un millón de etcéteras más se repiten en nuestro mundo y en todo el universo. Tienen sus gemelos. El cuerpo humano tiene muchos gemelos, partiendo de los ojos, cejas, orejas, manos, brazos, piernas, células y otro, también sin fin, de etcéteras de nuestro organismo. Hasta el universo tiene su gemelo (Ver Evangelios Sotroc ¿QUÉ HAY DETRÁS DEL UNIVERSO?).



   Precisamente, nuestro gemelo, el gemelo del planeta Tierra, está ubicado detrás del universo. En nuestro gemelo Tierra también hay vida, aire, mares y océanos. Hay seres idénticos a nosotros. Hay hombres, mujeres y niños, tal como los hay entre nosotros. Hay casas, edificaciones y vías de comunicación cuya construcción se realizó con el mismo fin y motivo por lo que los humanos las construimos, pero son diferentes en su estructura, materiales, ingeniería y arquitectura. En el gemelo de la Tierra, lo único que no es igual a nosotros, a los humanos que moran en la Tierra, es su forma de pensar y actuar. En nuestro gemelo se vive una vida espiritual donde la palabra materialismo no existe siquiera en su código genético, mucho menos en sus diccionarios o libros. Ese mundo espiritual que los sustenta, en el que están inmersos desde su concepción, es su verdadero motivo de vida.



   Tanto nuestro gemelo Tierra como los seres que lo habitan, forma parte de la evolución. Son seres puros, descendientes primarios de los Niños Luz (Ver Evangelios Sotroc LOS NIÑOS LUZ) que comenzaron a habitar nuestro descontrolado planeta. Allí no existe el pecado, tampoco contaminación de aire, ríos o mares. Allí todo es armonía y paz… Sé lo que están pensando. ¡Claro que si!… ¿Por qué no?  Es lo más parecido a lo que uno se imagina que es o fue el Edén.
   Nuestro gemelo se revelará al mundo. No será ahora. Falta mucho, pero no tanto como se pueda creer. Recordemos que el tiempo, la forma de medir el tiempo de los humanos, no tiene nada que ver con el verdadero tiempo. Lo que para nosotros pueden ser millones de años, en el tiempo cósmico podrían ser apenas días. Es la paradoja del tiempo… Dejemos al tiempo que decida cuándo será.






© Diego Fortunato


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domingo, 18 de marzo de 2012

EL ARTE DE LA FELICIDAD©





   Hay dos formas para alcanzar la felicidad, la plena felicidad. La felicidad que llena y embarga tanto el alma como el cuerpo. Una, es a través de Dios, del misticismo religioso, pero no empalagoso, el cual obnubila y ciega razón e intelecto, sino del misticismo puro. No del fanático, el cual es obra de las bestias inmundas de la oscuridad mental y conlleva al mal, a la destrucción y al terrorismo, tanto psíquico como material. El misticismo puro es simple y no necesita muchas explicaciones. Es la materia espiritual que circula por cada una de nuestras venas y brota por todos y cada uno de nuestros poros. El misticismo puro consiste en estar en constante comunión con Dios. Es esa paz interior que se saborea cuando nuestro ser, nuestra alma, vive imbuida y en armonía con el Espíritu Santo. El que encontró a Dios y lo alberga en su corazón sabe a qué me refiero. Ellos no necesitan más palabras ni explicaciones. Y cuando me refiero a Dios es a Dios, único e indivisible, porque en el universo existe un único Dios, no importa a qué religión pertenezca o como se llame, porque Dios es uno sólo. No importa qué figura, forma o nombre se le dé en las diferentes religiones o lenguas existentes. Es uno solo y punto. En eso no hay discusión posible y tampoco debe existir ninguna duda en la mente de los humanos. Es inteligencia superior e infinita. Pero dejemos esta disertación hasta aquí, ya que no es tema de este Evangelio Sotroc considerar la infinita omnipotencia divina y las razones que le indujeron a Dios a “parcelar” al hombre, al humano, en diferentes religiones… ¿Fue para sopesar su confusión o valorar su integridad? Quizás sí quizás no. Por ahora no me está permitido revelarlo.



   Después de referir someramente la primera forma de ser feliz, de alcanzar la felicidad, y que, a la postre, es la más íntegra de las dos, paso a detallar, también someramente, la segunda manera de ser feliz, la cual no es tan simple, pero si totalmente posible y enriquecedora para el espíritu humano e indispensable para su paz interior.
   Esta felicidad se logra a plenitud educando al cerebro. Es un arte, es el Arte de la Felicidad y se alcanza haciendo ejercicios diarios, tanto conscientes como subconscientes. Esos son los dos, y únicos, niveles para el aprendizaje del Arte de la Felicidad. Y, para practicar este arte, hay que hacer ejercicios, tal como lo hacen las bailarinas de ballet o los cantantes de ópera que quieren convertirse en Prima Donna, Tenor o Soprano. En el caso que nos compete, se trata de ser felices, nada más.
   Como si estuviésemos en una escuela, para aprender el Arte de la Felicidad se tiene que comenzar por el Primer Nivel para luego pasar al Segundo, el cual, debido a que es subconsciente, se consigue, igualmente, de forma subconsciente y para activarse sólo se necesita superar la prueba consciente del Primer Nivel. O sea, si no se pasa la prueba final del Primer Nivel es imposible alcanzar el Segundo, ya que nuestra psiquis y cerebro y sus órganos receptores de energía no funcionarían en tal sentido ya que no tienen una respuesta motivacional y tanto las dentritas y axones de una gran parte de nuestras neuronas no transmitirían el mensaje a todo nuestro ser porque no tendrían nada que trasmitir. Por tal motivo, pasar el Primer Nivel es fundamental. De otra forma no funcionaría.

   Los ejercicios para aprender el Arte de la Felicidad son simples pero rigurosos en su cumplimiento. En primer lugar debo decirles que se debe tener la mente bien abierta. No debe existir ningún obstáculo o “basura” mental, sea ideológica, moral o religiosa, que obstruya el hilo conductor del ejercicio.
   Con el Arte de la Felicidad se busca conformar, motivar, tonificar y agrandar en cientos de neuronas nuevas la masa encefálica gracias a la neuroplasticidad de nuestro cerebro. Se trata de entrenar y educar a nuestro cerebro con ejercicios diarios, tal como si se tratase de ejercicios físicos para agrandar y tonificar nuestra masa muscular.
   De tal manera, comenzaré relatando en qué consisten estos ejercicios una vez que la mente esté sin obstrucciones y no tenga “basura” en ella. En primer lugar hay eliminar de la mente pensamientos y emociones negativas como la ira, la envidia, el odio, celos, codicia, etcétera y convertirlos en estados de ánimo positivo que conlleven a la paz, al amor y comprensión, a través de pensamientos positivos imbuidos de perdón, compasión y tolerancia, los cuales llevarán al ser humano a la felicidad. En segundo lugar hay que ser totalmente optimista y positivo y no dañar a nadie. En el Arte de la Felicidad no existe la palabra enemigo, sólo amigo, semejante, prójimo, al que hay que ayudar y amar. El tercer paso consiste en amar a la vida y a la naturaleza, como a todos sus componentes, sean microbios, animales, plantas, montañas, etcétera, y considerarlos como parte de un todo y, ese todo, también eres tú. Es la simbiosis milagrosa del todo y la nada, el alfa y el omega. Tienes que sentirte y convencerte, sin el menor dejo de duda, que eres un engranaje importante de ese todo y que ese todo también necesita de ti para subsistir. Al hacer los ejercicios descritos de diez a quince minutos diarios, pronto empezarás a sentir amor, mucho amor, a amarte a ti mismo y, sin darte casi cuenta, a sentirte inmensamente feliz, porque además de otros atributos, comenzarás a conocerte a ti mismo y, lo que es mejor, a aceptarte y quererte tal como eres.


   En fin, el Arte de la Felicidad consiste en ejercitar el cerebro diariamente con pensamientos positivos y la panacea para que el ser humano lo pueda lograr en forma rápida y efectiva es amando al prójimo como a sí mismo. El amor y la fe lo es todo… ¡Inténtenlo y su vida comenzará a cambiar!




miércoles, 7 de marzo de 2012

EL DÍA EN QUE EL SOL SE FUE©







   Un día, el día menos pensado, el Sol, nuestro astro rey, desaparecerá por 24 horas. Será un fenómeno indescriptible y producto de unos cambios evolutivos indescifrables en el universo. No habrá científico alguno, ni máquina o instrumento terrestre que pueda predecir el fenómeno. Sólo ocurrirá y basta. Acontecerá en cualquier momento, un día de estos, y no habrá en el cielo señales o signos que podrían alertar que algo extraño está ocurriendo en el universo. Sólo ocurrirá y punto. Puede ser durante un día muy luminoso y de límpido cielo. O durante una hermosa noche estrellada.

   Muy pocos saben de este fenómeno, al cual llamaré la lengua del universo. Tampoco hay alguna evidencia de que ocurrió en el algún otro momento. Sin embargo, sí ocurrió y así me fue revelado. Desde que el universo existe, será la tercera vez que el fenómeno suceda, al menos en nuestro sistema solar. Fue hace, pero hace tanto tiempo, que no existe forma de comprobarlo porque no quedaron evidencias de ello. Y no es porque se quisieron borrar o maquillar, sino, simplemente, porque apenas dura 24 horas terrestres y, a no ser por los débiles cambios climáticos en los dos hemisferios y una que otra perturbación atmosférica no catastrófica, tanto a la corteza terrestre como a su núcleo, no le sucederá nada. En el corazón del planeta no habrá alteraciones, al menos detectables con la instrumentación disponible hoy en día. Lo que si causará el fenómeno es incertidumbre y pánico entre todos los habitantes del mundo, quienes estarán a oscuras y soportando fríos gélidos hasta en las zonas ecuatoriales y trópico. Las comunicaciones, casi todas ellas, incluso las del los satélites, estarán en “receso” por veinticuatro horas.

   También me fue revelado alertar a la humanidad de que no escuche los mensajes apocalípticos que se repetirán durante esas 24 horas, porque nada ocurrirá. Entre los religiosos habrá mucha excitación y confusión, por lo que hay que evitar, en todos los aspectos, escuchar sus mensajes. De otra forma el humano será atrapado por la paranoia y el miedo, lo cual se traducirá en caos. Hay que conservar la calma más absoluta, porque no sucederá nada, a no ser de estar a oscuras y sin la presencia del Sol durante 24 horas en todo el planeta.


   Dicho esto de la forma más didáctica y conciliadora posible a fin de que no se dejen asaltar por el pánico, paso a explicar, también de forma simple, didáctica y corta, en qué consiste dicho fenómeno, el cual dejará a la Tierra atrapada en tinieblas y, atentos, no es ninguna señal de nada, ni tampoco un hecho diabólico. Aclaro esto último por lo de las tinieblas, que algunas calenturientas y apocalípticas mentes podrían asociar con algo satánico. Nada más lejos de la verdad y los hechos.
   El fenómeno consiste en lo siguiente: El Sol desaparecerá absorbido por un agujero negro para, después de 24 horas, volver a aparecer al ser devuelto por el mismo agujero negro a su cenit. Según me fue relevado, el fenómeno acontece y se repite en todo el infinito universo cada 3.333 millones de años. Es la primera vez que la raza humana presencie y viva acontecimiento igual, el cual será la tercera vez que se repite en todas la Vía Láctea y en casi todos sus sistemas solares.
   Para finalizar, una última cosa y esto va para los astrónomos y científicos: habrá que modificar el calendario solar, ya que se habrán perdido veinticuatro horas de rotación. La Tierra quedará estática durante el tiempo que dura el fenómeno. La inclinación del eje terrestre ya no será 23º 27´ respecto a la perpendicular del plano de la órbita terrestre. Entonces, después que lengua del universo nos devuelva al Sol habrá que reformular y recalcular todo.





©Diego Fortunato


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miércoles, 25 de enero de 2012

EL CREADOR DE ILUSIONES©

 
 
   A fin de alcanzar la transparente y correcta comprensión de este no tan sencillo “asunto”, es necesario aclarar que muchas de nuestras ilusiones no son obra de nuestros propios pensamientos, sino de un Creador de Ilusiones. Un Creador que no busca premiarnos sino concedernos esperanzas y oportunidades para cosechar un destino y futuro mejor, el cual cree que, justamente, el ser humano merece. Sólo si seguimos el camino correcto y no nos desviamos de la ruta señalada por nuestro espíritu, el Creador las hará realidad. Es una ‘forma’ de prueba divina, una prueba celestial de fe, no una condición, la cual no admite flaquezas ni lamentos. Únicamente seguir el camino recto. El sendero de la verdad y la justicia.
   Partiendo de la premisa que las ilusiones no son potestad exclusiva del telencéfalo, de la materia blanca o de otra parte del complejo cerebro humano, nos permitimos revelar que muchas de las ilusiones no son creadas dentro de nuestro propio ser, sino fuera, en otros Mundos Paralelos, y “sembradas” en nuestro cuerpo por entes de esos mundos. Por supuesto que mucho antes de hacerlo, de tomar esa decisión, sometieron a un riguroso análisis y estudio a las personas que iba a ser depositarias de esas ilusiones. (Ver Evangelios Sotroc MUNDOS PARALELOS, ¿QUÉ ES EL ALMA? y VIDA DENTRO DE LA VIDA).
  


  
   Sólo el Creador de Ilusiones y no otro, es el encargado de depositar la semilla en nuestro cuerpo para que podamos hacer realidad todas nuestras ilusiones. Pero, y he aquí el gran pero, el ser que reciba la bendición de la ilusión, debe estar siempre sujeto al bien. A hacer el bien, sin egoísmo, malicia o pizca de odio y envidia. De otra forma ‘esa’ ilusión se desvanecerá en un segundo. Tal como llegó se irá. Y como la fe verdadera sólo pulula en las mentes positivas y optimistas y jamás comulga con fanatismos o fundamentalismos, la gracia será concedida y la ilusión patentizada en hechos reales y tangibles. Sólo con fe incorruptible se pueden concretar las ilusiones.



   No hay ningún requisito especial o difícil para alcanzar una ilusión. Sólo fe, pura y simple. No existen en el universo suficientes bienes, poder o riqueza con los que se pueda obtener o comprar una ilusión, sino sólo y sencillamente, la fe la hará posible. La fe no cuesta nada, absolutamente nada. Es gratis. Anda libre como el viento y es fácil de alcanzar o atrapar. Es como el aire que respiras a diario y constantemente. Anda al arbitrio de los tiempos. Sólo hay que dejarla entrar, penetrar en nuestro ser. Una vez que te enriquezcas con fe, que te dejes iluminar por ella, tendrás más fuerza de la que jamás podrías haberte imaginado. Tendrás el poder absoluto sobre ti mismo, porque la fe es indestructible y tan sólida como el más puro de los metales. Vale la pena probar, ¿o no?

 


©Diego Fortunato

sábado, 14 de enero de 2012

EL REGRESO





   Cuando todo haya terminado. Cuando sea el momento de la revelación. Cuando ángeles y arcángeles venidos del cosmos estelar hagan su aparición en los confines de la estratosfera terrestre y el cielo tome un color ámbar carmesí, será el momento. Acontecerá el regreso y comenzará una nueva civilización, la civilización de la pureza, el bien y la justicia.
   ¿Qué quiénes regresarán…? Regresarán las almas, las almas que una vez estuvieron purgando sus penas en lo que en la Tierra algunas religiones llaman Purgatorio y, por supuesto, las que estaban, supuestamente, disfrutando de la llamada vida eterna en El Paraíso. Aunque ciertamente no vienen de allá ni entrarán en carrozas doradas tiradas por angélicos corceles, sino vienen, digamos, de un “laboratorio espacial”. De un lugar en el espacio designado para las almas, las cuales, en ocasiones viven amontonadas, apiladas y conservadas dentro de cubetas cristalinas especiales y de magna pureza. Lamentablemente, en ese lugar del espacio también hay superpoblación y por ello debe ser así. Otras, las mayoría de los miles de millones de ellas, viven al libre albedrío de la pureza total.


   Aunque muchos no estén de acuerdo conmigo ni con tan “absurdos” planteamientos, con todo respeto les diré que no es el momento ni el caso de debatir ni dilucidar si existe o no el tal Purgatorio, Paraíso, y, porqué no, el calcinante Infierno. Tampoco es el momento de ventilar el controvertido argumento de si existe o no la tan cacareada vida eterna en la que sádica, coactiva, y en forma de vil chantaje espiritual basan sus postulados místicos casi todas las religiones del mundo. No distraeré ni una línea de mis pensamientos en dar esas explicaciones. No obstante, sí es el momento de asegurar, con toda precisión, la existencia del alma, de las almas.




   “El alma es el todo en la nada infinita. Es, al mismo tiempo, el todo y la nada consciente. Es la energía cambiante y viva, pero invisible. El alma es indestructible, indisoluble e inamovible. O sea, que no se puede mover de dónde está. Sólo una fuerza divina podría hacerlo. Menos destruir o disolver, aunque sí expandir ya que cuando muere el cuerpo o materia en la que mora, se transforma, al igual que el mismo cuerpo, en energía pura y cambiante”. (Ver Evangelios Sotroc ¿QUÉ ES EL ALMA?).


   Por eso cuando el ciclo, este ciclo terrenal en el que vivimos haya concluido, en tropel regresarán a la Tierra las almas buenas y bondadosas con la misión de anidarse en las nuevas vidas que comienzan a formarse en los dos primeros meses de gestación en los vientres de madres previa y divinamente escogidas. No pregunten ni se pregunten porqué habrá de ser así. Sólo comprendan que debe ser así porque el ser humano necesita de una renovación, de un resurgimiento, de otra forma la vida misma no tendría ningún sentido y tampoco ningún objeto. El fin en sí mismo es la perfección y la evolución de esa perfección está en el resurgimiento, en el renacimiento de una vida nueva, la cual será concedida por Bondad Divina.


©Diego Fortunato







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lunes, 5 de diciembre de 2011

LOS NIÑOS LUZ©




   Posiblemente unos pocos ya estén entre nosotros y no nos hemos dado cuenta. No obstante sus nacimientos pronto se multiplicaran por todo el orbe. Serán tantos, que no será difícil reconocerlos. Son los Niños Luz, seres casi divinos que aparecerán sobre la tierra con una única y sublime misión: conducir a la humanidad hacia la Tierra Nueva. A una concepción más espiritual y menos materialistas del mundo. Buscarán convertir al hombre en un ser más humano y menos en insensato depredador.
   Los Niños Índigo y Cristal fueron los pioneros. Los encargados de abrirles el camino a los Niños Luz para que el shock humano ante su presencia sea menos perturbador y más aceptable.
   Los Niños Luz, que por muchos serán llamados Elegidos de Dios, son seres de sensibilidad casi divina, muy parecidos a los que nosotros imaginamos como son los ángeles. Poco a poco, muy despacio y con acciones ejemplarizantes, irán reeducando, en todo el estricto sentido de la palabra, a la humanidad hacia la vida espiritual. Le irán despertando la parte del cerebro donde mora su espiritualidad, la cual está adormecida hace milenios.
  Como anunciamos en otro Evangelio Sotroc (ver EL ALMA DE LOS MUERTOS VAGA POR EL ESPACIO), los Niños Luz son seres de una inteligencia espiritual súper avanzada, ética y moralmente alejados de los principios materialistas que desde hace muchos siglos están acabando con el verdadero sentido de vida del ser humano.
   Los Niños Luz nacerán por todo el planeta. En cualquier país o rincón del mundo y serán concebidos por el vientre de cualquier madre común y corriente. En apariencia, serán iguales a los demás niños, pero con mentes muy evolucionadas. En sus nacimientos no habrá ninguna discriminación y toda mujer podrá gestarlo sin importar su pasado o presente.

   Su denominador común es transformar al hombre para conducirlo a la añorada Tierra Nueva, donde imperará la igualdad, libertad y justicia más absoluta.
   Desde tiempos inmemoriales San Juan lo reveló en forma clara en el capítulo 12:36 de su evangelio. Creed en la luz para que seáis hijos de la luz. Estas cosas habló Jesús, escribió haciendo referencia no sólo a poder divino de Dios sino también como un anuncio de la vendida de los Niños Luz sobre la tierra. En la Biblia hay muchísimas alusiones y referencias al respecto.


   En  la novela La Estrella Perdida igualmente se deja evidencia de que esto sucedería: “…no terminó de decirme el asunto de Los Elegidos. Usted habló en la reunión de un supuesto Evangelio inédito de San Juan y del actual capítulo 12:36, donde se habla de los hijos de la luz y del papiro trascrito por el profesor Gagliardi que dice como testigo fiel el cielo, nacerán con aura de cristal los nuevos ungidos. El día que el sol ilumine delante de mí serán esparcidos por toda la Tierra”.


   Sea como sea, una cosa es inobjetablemente cierta. Los Niños Luz nacerán sobre la tierra, tal como ya hace bastantes años nacieron los Niños Índigo y los Niños Cristal. En aquel entonces, alrededor de ellos se tejieron un sin número de especulaciones y muchísimas “maldiciones”. Entre otras cosas se les calificó de desadaptados, de niños excepcionales con problemas de conducta. Nada más lejos de la verdad. Hizo falta un buen tiempo para que psicólogos y estudioso comprendiesen su verdadera naturaleza.
   Al principio sucederá lo mismo con los Niños Luz y con quienes sostengan sus dones divinos.
   La realidad es que ya están aquí. Se han comenzado a mostrar muy despacio a fin de evitar alboroto innecesario a su alrededor. Ese no es su propósito, sino llevar a la humanidad hacia un nuevo amanecer. Un mundo nuevo, totalmente espiritual alejado de la codicia, ambición y las guerras producto del voraz materialismo. Una Tierra Nueva donde imperará la justicia y cuya única meta de existencia será el amor al prójimo.


   La Tierra Nueva se convertirá en un bloque homogéneo constituido por todas las naciones de nuestro planeta. Será un único país. Las fronteras dejarán de ser las líneas imaginarias que dividen estados y se convertirán en una triste remembranza de la codicia y afán de conquista y sumisión del hombre.
   En fin, veremos el nacimiento de un mundo sin odios y rencores. Sin maldad ni egoísmos y apartada de toda violencia. Una Tierra Nueva lleno de paz y amor, donde la verdad y la fe serán los principios más absolutos del ser humano. Donde no existirá las desigualdades sociales y la pobreza apenas el triste recuerdo de una civilización déspota, sanguinaria y cruel.
   El día está cercano. Sólo hay que esperar. ¿Será un hijo tuyo un Niño Luz?


© Diego Fortunato







lunes, 21 de noviembre de 2011

¿QUÉ ES EL ALMA?©



  El alma es la conciencia de ti mismo y de Dios envuelta en al nada. Cobijada en la nada más absoluta de tú propio ser, que también es parte de la nada infinita y del todo de la conciencia consciente de tú propia existencia. Es la luz y energía del ser.
   Me explico: el alma es la presencia etérea de tu existencia y de Dios dentro de ti mismo. No puede verse ni tocarse y mucho menos pesarse, pero si oírse. No se puede ver, tocar o pesar porque es etérea. O sea impalpable, incorpórea, inmaterial. Pero si oírse. Es la voz de tu propia conciencia. Es la palabra muda que te habla desde lo más profundo del corazón, porque el corazón sí habla cuando el cerebro se lo ordena, igual como sucede cuando mueves un brazo, caminas o abres o guiñas un ojo. El cerebro ordena primero. Luego viene el movimiento, la acción, el sentimiento, el pensamiento, el dolor, la alegría, el sufrimiento y todo lo demás que sientes y percibes.
   Todo en el universo tiene alma. Hasta los animales y la materia inanimada, la cual también piensa (Ver Evangelio Sotroc EL PENSAMIENTO DE LAS COSAS INANIMADAS, EL ALMA DE LOS ANIMALES, ¿QUÉ PIENSAN LOS ZANCUDOS?, EL UNIVERSO NOS HABLA y EL LENGUAJE DE LA MATERIA VIVA).

   El alma, en fin, es parte de ti mismo. Es el todo que integras junto a tu cuerpo, al planeta donde vives y al universo que habitas y del cual formas parte importante y vital. Y aunque parezca paradójico, también es parte de la nada infinita, pero vive y siempre seguirá viviendo mientras exista un átomo de energía en el universo.

   El alma es indestructible, indisoluble e inamovible. O sea que no se puede mover de dónde está. Menos destruir o disolver, aunque sí expandir ya que cuando muere el cuerpo o materia en el que mora, se transforma, al igual que el mismo cuerpo, en energía pura y cambiante.
   Y otra de las grandes paradojas de la vida y del ser es que todos los humanos hablan de alma sin haberla nunca visto o tocado, pero si presentido. Por ello nadie niega, siquiera el científico más extravagante del mundo, su existencia, aunque muchos investigadores buscan su comprensión y descomposición, pero el alma no se puede desintegrar en un laboratorio, menos analizar, ya que no se puede estudiar lo que no se ve.
   El pensamiento no se ve. Tampoco se puede pesar o tocar y, sin embargo, nadie duda de su existencia. Lo mismo sucede con los sentimientos y las emociones, sólo para citar ejemplos simples y contundentes. ¿Por qué entonces dudar sobre la existencia del alma? ¿Por qué no concederle todas sus virtudes de vida? ¿Por qué no alimentarla y encariñarla? ¿Por qué tanta reticencia?

   Aunque algunos estudios busquen empíricamente demostrar que el alma tiene un peso específico, eso no es real. Carece de fundamento ya que todas las almas son diferentes. Y, por ende, no pueden “pesar” igual, de la misma forma que un cuerpo humano cualquiera tiene diferentes pesos y medidas. Un bebé pesa de una forma y un obeso adulto de otra. Tienen diferentes pesos. Puede haber pesos similares, pero esa ecuación no puede aplicarse a toda la vida humana existente en el planeta Tierra. De tal manera, si supuestamente el alma podría pesarse, la de un niño de un año no podría jamás pesar como la de un gordo de ciento cuarenta kilos de peso corporal.

   Además, el tamaño del alma no tiene nada que ver con el peso de la persona, sino con sus acciones. Digo esto porque algunos estudiosos han afirmado que después que una persona muere su peso corporal varía en algunos gramos. Eso es cierto, pero no se debe “al alma que escapa del cuerpo”, sino a otros factores biológicos que no es mi intención explicar en este momento.
   Repetiré: el alma es el todo en la nada infinita. Es, al mismo tiempo, el todo y la nada consciente. Es la energía cambiante y viva, pero invisible. El motor de tus pensamientos y sentimientos. Tus ideas y el aliento que te da vida. El Dios que vive dentro de ti y parte de la nada infinita y de la conciencia consciente de tú propia existencia. Es lo absoluto e indisoluble. La luz de la vida… ¿Ahora crees?




©Diego Fortunato




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