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jueves, 27 de mayo de 2021

EL DIABLO SE VISTE CON EL COLOR DEL DINERO©

                         

   Durante milenios han tratado de descifrar esta paradoja. Nadie ha podido o, mejor dicho, nadie ha querido o se ha detenido a descifrarla. No han querido porque sería o es casi imposible librarse de esa seducción. De la seducción que lleva implícita el dinero. Sería como un autosuicidio, tal como dijo una vez un astuto político a fin de magnificar irreverentemente el significado de la  palabra.


                        

   El dinero no representa un simple papel moneda. Conlleva la carga de todas las aberraciones y maldad humana, arrastrando tras de si un infinito tren perverso y diabólico lleno de codicia, envidia, voracidad, ambición, rencor, odio, maldad, frustraciones, deseos, crímenes, violaciones, culpas, delitos, asesinatos, guerras y todas las demás viles pasiones imaginadas e inimaginables. Por ése y otros motivos el dinero es nido y morada de Satán y sus huestes infernales.


   Que otros pensadores no lo hayan querido decir o escribir antes que yo con diáfana claridad, no es nada nuevo. No obstante, siempre se ha dicho. Se ha dicho desde el inicio del hombre. La revelación existe hasta en los pasajes bíblicos. Se ha dicho, y mucho, entre labios. Entre la gente. Ricos o no. Se ha susurrado en sueños. Todos lo saben. Saben que es satánico porque la idea del amor al dinero vive, al igual que el Diablo, en el inconsciente colectivo. Está en el ADN humano desde el principio de los tiempos, pero todos han evadido el tema para no desprenderse de su diabólica influencia. Han obviado, ex profeso, un análisis profundo y real sobre su mortal peligro. Les conviene a sus maléficos intereses ocultar que el dinero es peligroso, mortal. Tanto para el que lo posea, como para el no lo tenga y desea. Es el camuflaje de Lucifer y está metido hasta en las Iglesias, en la Santa Sede y donde menos uno se lo espere.
   Hoy en día que la humanidad, no el mundo, que quede bien claro, está más putrefacta que nunca, el Diablo está feliz. Ha triunfado sobre la debilidad humana. Sobre su voracidad y deseos de poder y fortuna. Hoy en día el Diablo se viste de gala con el color del dinero. De todos los dineros del mundo. Ése es el arco iris del demonio. Es el arco iris de la maldad incondicional.
   Muchos pensadores admiten que en el dinero está representado Satán, pero callan porque no saben cómo abatir el daño que hace sin llevarse por delante al progreso de nuestra civilización y a todos los “obreros del dinero”, o sea a los que su motivo de vida es amasarlo y disfrutar de su maldad. Las naciones, las grandes naciones, los imperios saben que el Diablo está infiltrado en su dinero, en su papel moneda, que ese es el camuflaje perfecto de Satán para derrotar al espíritu humano. Por ello han tratado, muchos en vano y otros con muy exiguos resultados, introducir en el diseño de su papel moneda símbolos divinos, espirituales y celestiales. Han utilizado los conocimientos y auspicios de sectas a fin de combatir el demonio que ha penetrado tanto en sus billetes como en las monedas. Han buscado asesoramiento de religiosos, espiritistas, astrólogos, quirománticos y hasta del más allá. Desde el inicio de su hermandad espiritual, los Masones se han especializado en el diseño de los símbolos que deben llevar siempre impreso el papel moneda. Unas naciones los han adoptado. Otra no. Recuerden el triángulo, que representa al Espíritu Santo y al ojo, que es la mirada de Dios, quien todo lo ve y controla.



   También hay gobernantes muy perversos que son discípulos de Satán. Estos hacen todo lo contrario de los gobernantes de naciones devotas y religiosas. Ordenan imprimir en sus billetes y monedas símbolos, emblemas y figuras demoníacas y oscurantistas a fin de complacer al demonio. Y el demonio entonces los complace a ellos preservándolos en el poder por muchos, pero muchos años, bajo su guía y mandato. Por eso es que otros estudiosos del tema no han querido decir nada. No sólo temen por sus vidas o de perder sus pertenencias y dinero. Temen, más que nada, a la venganza de Satán. A una muerte despiadada y cruel, que de ninguna forma sería de forma casual o accidental, sino demoníaca y por sus propias manos, las manos del analista estudioso que, a la postre, serían las manos invisibles de Lucifer. De esa forma, obligando al suicidio al pensador, Satán logra su venganza al tener por siempre su alma en el infierno.
   Yo me he atrevido a contar algo de esta historia por designio y protección divina. Me fue asignado decirlo y así lo estoy cumpliendo. No tengo miedo por que mi alma fue despojada de temor humano o infernal. Mi misión no es sólo revelar lo ya sabido a través de los siglos, sino advertir que el fin de la humanidad podría estar cerca, muy cerca en tiempo y espacio con relación al tiempo cósmico, si no se cambia la actitud hacia el dinero. No hace falta quemarlo o destruirlo para eliminar el hechizo demoníaco, sino sólo voluntad, ideas y actitud. No hay ver al simple papel moneda como un elemento de poder y codicia, sino como un instrumento, muy útil por cierto, para cambios y transacciones. No hay que almacenarlo, adorarlo ni venerarlo. Quien lo hace, de esa forma está vendiendo y entregando su alma al Diablo en bandeja de fuego y muerte. El dinero nunca ha brindado la felicidad, aunque si un relativo bienestar y efímero poder, que en sus cinco letras encierra todo el crimen conocido y desconocido por la humanidad y su perversa mente.
   El que tenga dinero no deberá botarlo ni quemarlo sino transformarlo en bienes que contrarresten el mal diabólico. Un primer paso para lograr esa transformación es la elevación del espíritu humano al adquirir con el diabólico papel, alimentos para los miles de millones de seres humanos que padecen y mueren de hambre en el mundo. Satanás se ríe al ver y sopesar la codicia y ceguera del género humano, que de humanos tienen apenas el nombre, porque ante su indiferencia cruel no ven, ni les interesa saber, que cada segundo que pasa mueren de hambre miles de seres inocentes, en su gran mayoría niños que no han llegado siquiera a los dos años de edad. En un día miles. Es indolencia perversa y maligna.

 
              
                                
   El segundo paso que se debería dar para transformar ese dinero en misericordia, sería, en principio, construirle hogares a los desposeídos, estén donde estén. Hasta el último confín del mundo donde hubiese un alma en miseria. A partir de allí, reunirlos en comunidades, pueblos o ciudades y educarlos hacia el amor y el trabajo. Enseñarles a valerse con dignidad por sí mismos. Así, los siguientes pasos hacia la verdadera civilización del ser humano serían menos escabrosos y arduos.

               
   Hay que insistir, y esto es clave, en la educación. Es el quid de todo.
   El sendero hacia la compasión llevará a la humanidad a utilizar ese papel perverso en educar al que vive en la oscuridad del conocimiento. También se debe transmutar ese documento maligno de su estado demoníaco a un estado bendito con la construcción de hospitales, formando médicos y donando grandes sumas a instituciones de investigación científica que buscan mejorar la calidad de vida humana. En fin, hay muchas formas de convertir el mal en bien. Incluso nuestro planeta Tierra dejaría de recalentarse con tantos demonios que nos han invadido. Esa es la verdadera invasión a la que tenemos que temer. No a los seres de otros Mundos Paralelos, los cuales están purificados. Sólo algunos de ellos están tan diabólicamente contaminados como la Tierra.


   Hay que estimular la conciencia de todos los gobernantes y países del orbe para que se unan en esta titánica lucha contra el maligno. Una de las claves para derrotar a Satán es creando un único y verdadero papel moneda en el cual, por partes iguales en tamaño y formas, estén representadas todas las religiones del mundo. Sólo las religiones que prediquen el bien y el amor al prójimo como elemento fundamental de su doctrina podrán tener sus símbolos en el nuevo dinero. Debe ser un papel moneda sagrado y bendecido antes de que entre en circulación y ser destruido, cuando llegue su tiempo, en hornos especiales herméticamente sellados por donde no haya fugas de elementos nocivos e infernales. Esa incineración deberá hacerse en sitios muy abiertos, donde previamente fueron construidos los hornos, a las tres de la madrugada, hora de Satán y hora en la que salen a deambular los demonios, durante el mes treinta y tres después de su confección y entrada en circulación del dinero bendito. O sea cada dos años y nueve meses. ¿Muy costoso?... ¡Por Dios, si con eso te libras del demonio, qué importa! Los billetes quemados deberán ser repuestos inmediatamente por otros nuevos, previamente bendecidos y no contaminados por las bacterias satánicas.
   Por ahora recomiendo a todas las personas del mundo y de las diferentes civilizaciones, las de ahora y las que vendrán después de esta, que no porten dinero en sus bolsillos mientras no se solucione el problema o se tomen las medidas drásticas que señalo. Y si deben llevarlo en sus bolsillos, carteras o guardarlos en casas, que sean en muy, pero muy pequeñas cantidades, porque ese dinero es el alimento de Satán. Y al alimentar al demonio también estás alimentando y corrompiendo tú alma y espíritu hacia lo maligno y perverso. No le des ese gusto. Al hacer lo aquí indicado pronto verás un cambio muy positivo y radical en tú espíritu y alma y, a la postre, en toda tu vida, la cual será bendecida. El gozo interior que tendrás será indescriptible, pleno de felicidad y pureza inmaculada. Estarás protegido por siempre y ningún mal habrá en ti mientras vivas. Al ser purificado podrás ayudar a otros a lograr la purificación. Es un inicio, lento, pero un inicio al fin. Hasta la creación del universo comenzó por un pequeño inicio, ahora es más que infinito.


   Hay que tomar conciencia. El demonio existe y está entre nosotros camuflado en el papel moneda. Aunque tiene otros disfraces, ese es su preferido. El que le ha hecho merecedor de más crímenes, asesinatos, muertes inútiles, suicidios y guerras de exterminio en nuestro planeta. Debemos transformar el papel moneda en misericordia, compasión, clemencia, piedad o si no el nos transformará a todos nosotros, los humanos, en escoria diabólica y pestilente. En ese momento, el cual podría estar muy, pero muy cerca, el mundo sería Imperio de Satán y cuartel general del maligno. En ese entonces no habrán santos, vírgenes y ángeles que los salven porque habrán emigrado a otros Mundos Paralelos porque este, la Tierra, será el Infierno.

©Diego Fortunato



lunes, 25 de enero de 2021

EL PENSAMIENTO DE LAS COSAS INANIMADAS©


  Todos piensan. Hasta el mundo, el planeta Tierra, piensa. El pensamiento no es atributo exclusivo de los hombres. Los animales piensan, los microbios también. Lo que sucede es que la ciencia humana todavía no ha llegado a la capacidad de interpretarlos. Eso no significa que no piensen. El aullido de un perro, por ejemplo, lleva implícito un pensamiento. El ladrido también. El perro piensa y decide si aullar o ladrar. Es una decisión propia, de su naturaleza. También toma la decisión si ésta, o tal o cual noche, puede dormir tranquilo o no. Si su amigo-padre adoptivo (hombre o mujer) regresa temprano a casa, piensa y decide dormir temprano. Si al observar el comportamiento de su compañero-adoptivo advierte que esa noche se irá de fiesta, piensa y decide que no podrá dormir tranquilo hasta que no regrese porque deberá vigilar la vivienda, su hogar. Y así, como el ejemplo anterior, hay millones de ejemplos que dan fe de su real e inobjetable pensamiento.




  Pero ese no es el motivo de este somero estudio deductivo, sino el pensamiento de la materia inanimada, de las cosas sin movimiento aparente al ojo humano, ya que todo en el universo tiene su ciclo evolutivo y su movimiento, al igual que gira la Tierra bajo nuestros pies sin darnos cuenta. Lo mismo que giran las galaxias sin siquiera verlas. Todo gira. Todo se mueve y si se mueve piensa. El universo piensa. Nuestro planeta piensa. Todo a nuestro alrededor piensa. Aunque nosotros aún no hemos descifrado la naturaleza de ese pensamiento, no por ello podemos afirmar que no piensan. No hay comprobación científica en ninguna de las dos vertientes. No se ha demostrado que no piensan como tampoco que sí piensan. Entonces queda una duda razonable.
  Lo que si es cierto e inobjetable es que el propio ser humano está en constante movimiento y evolución. Faltan muchos siglos para llegar a nuestra madurez evolutiva y mental, por eso aún no comprendemos muchas cosas. Vendrá el momento. Quizás dentro de tres o diez mil años más de evolución, quién sabe. Quizás un poco antes. Quizás mucho después. Tardamos tanto en evolucionar desde el hombre de las cavernas hasta hoy, que nadie sabe con precisión matemática cuántos siglos tendrán que pasar para que se concluya nuestro ciclo evolutivo. Nuestra inteligencia, la de todos los seres humanos, todavía está en pañales. Apenas ahora descubrimos algunos secretos, los elementales principios básicos del genoma humano. Hoy en día apenas se sabe el diez y siete por ciento de su verdadera y real función. Quién sabe cuánto tiempo tardarán nuestros científico y sabios terrestres en descifrar todo los códigos en el implícitos.




  Pretendemos saberlo todo y nos lanzamos a explorar el universo cuando siquiera sabemos cómo funciona nuestra mente y porqué. Apenas utilizamos una minúscula parte de las funciones cerebrales inherentes al conocimiento humano. Lo demás está dormido, a la espera de ser descubierto. Todo el hemisferio derecho del cerebro humano, en el común de los casos, pareciese no existir, ya que muy, pero muy pocos seres humanos en el mundo, utilizan una ínfima parte de ese órgano vital para la inteligencia.
  No sabemos nada de nosotros mismos y en nuestra ignorancia pretendemos ser los sabios del universo. En realidad no somos nada, excepto una microscópica partícula que vaga a la deriva en el cosmos.
  

  Por eso no se perturben a leer mi afirmación de que la materia inanimada piensa. ¡Piensen y verán que estoy en lo cierto! Las piedras también piensan. Los árboles piensan. Tienen vida sabia y propia, y la madera que es cortada de ellos, tampoco muere, y también piensa: Un tablón sigue pensando como cuando tenían vida. Lo mismo la mesa o la silla que con el construirán o construyeron. Una gota de agua piensa, aunque ella se mueve y transforma. Para lograr esa transformación debe, por principio básico, pensar primero. El viento, aunque también se mueve y tiene vida propia, también piensa. Así como tu cucharilla de café, sea de hojalata, acero, níquel, oro, plata, porcelana o cualquier otro material, también piensa. Tú sopa piensa y los tubérculos, arroz, pasta, fideos o lo que tenga dentro, como pollo o carne, también piensan. Piensan cada uno por separado. O sea, el tubérculo piensa en lo que el debe pensar. El arroz también, así como la pasta y fideos. Y, por supuesto, si la sopa es de pollo, la presa o anca de pollo, aunque esté bien muerto, también piensa. Lo mismo sucede con la carne, sea de vaca, cochino, caballo o de lo que sea. ¡Piensa! Piensan en sus ancestros. En sus padres y madres y en los que les deparará el futuro. Piensan en lo felices que eran mientras pastaban en el campo. Piensan en el hermoso cielo que veían sobre sus cabezas cuando estaban vivos. Piensan en la miserable vida que les tocó vivir. No hubo paz para ellos sino tormento. Pero, y esto es real, aunque suene ilógico e incoherente, los mismos fideo, tubérculos, pollo, res, cochino o lo que hayamos comido siguen pensando, esta vez con alegría, en la nueva función que la vida les deparó, que es la de alimentar y hacer crecer sano y saludable a un ser humano, sea este bebé o no, y darle subsistencia, ya que si no lo hubiesen ingerido morirían irremediablemente de inanición. Su función es glorificada y los alimentos ingeridos se sienten paladines del bien y la justicia. Pero, aunque parezca insólito decirlo, hay que decirlo. Luego de producido el milagro de la absorción de los alimentos y lo ingerido haya cumplido a cabalidad su función, la materia fecal que es desechada de nuestro cuerpo por el ano, también piensa. Piensa, razonablemente, que no es un desecho, si no que va a cumplir con otra misión del ciclo de la vida. O sea, dicho de otra manera y con otras palabras, la mierda también piensa. Piensa que va a cumplir un importante ciclo de vida para el ser humano, como es la creación de bacterias y otros microorganismos esenciales para la existencia del hombre, que sin ellos moriría. La otra función de la mierda, quizás la más banal, pienso yo, y creo que la mierda lo piense igual, es la de convertirse en abono.




 Y así el ciclo continúa en espiral hasta nunca acabar mientras exista vida en el universo, que es tan infinito como la estupidez humana si no toma en serio lo que aquí describo y trato que se comprenda.
 Recuerden, todo piensa porque sin el pensar todo sería estático y sin movimiento no hay vida y sin vida no existiría el pensamiento, incluso de las cosas inanimadas. No sería la muerte, sino el fin de la materia. ¿Entendido?
 Y ya que toqué el tema de la muerte, debo decirles con toda la autoridad y claridad que mi condición de pensador me confiere, que hasta los muertos piensan. La gran mayoría piensan dulce y alegremente en la función que les tocará vivir en el próximo Mundo Paralelo donde será trasladado por función anímica y corporal, la cual describiré en otra oportunidad. Mientras los muertos, todo los muertos del mundo, esperan llegar a ese otro Mundo, cumplen con disciplina militar su trabajo todavía terrenal dos metros debajo tierra. Este consiste en su descomposición y recomposición de materia en otros seres vivos e inanimados que también piensan. El ciclo, como dije anteriormente, nunca termina.




Podría estar citando ejemplos sobre el pensamiento de la materia inanimada durante días y llenar muchas, pero muchísimas páginas, las cuales podrían confundir al pensador que va a leer y discernir sobre estas cortas líneas. Para comprender lo elemental del pensamiento no hacen falta grandes tomos o enciclopedias, no sería didáctico ni provechoso para el pensamiento humano masivo. Lo único que hace falta es abrir la mente. ¿Usted cómo la tiene?

 

©Diego Fortunato

jueves, 8 de noviembre de 2018

EL ALMA DE LOS ANIMALES©



   

 ¿Quién, qué y porqué estableció que los animales no tienen alma? ¿La Iglesia o quién? Y cuando digo la Iglesia me refiero a cualquier Iglesia o religión. ¿A quién se le ocurrió tamaña idiotez? ¿A los herederos del oscurantismo de misioneros católicos que cuando llegaron al Nuevo Mundo afirmaron que los aborígenes eran animales sin alma? Aunque después de meditarlo mucho y por pura conveniencia de la Iglesia Católica, debido a que serían utilizados como esclavos (que es lo mismo que burros de carga) de la colonia, rectificaron y dijeron pues sí, sí tiene alma y punto cerrado. Qué fácil fue otorgarle, como si se tratase de un Bula Papal, alma a los aborígenes americanos que, por supuesto tenían alma y eran mucho, pero muchísimo más puros y dignos, que sus conquistadores y colonizadores españoles. Un facilismo tan brutal como el que ha signado desde el principio de los siglos a la Iglesia Católica. Y, lo peor, siempre para mal de la humanidad. Como el cuento aquel de La Inquisición que sólo sirvió para perseguir y aniquilar judíos, árabes y todo aquel que no comulgase con su oscurantismo supino y criminal. Pero dejémoslo hasta aquí. La intención de esta nuevo Evangelio Sotroc no es juzgar a la Iglesia Católica ni a nadie sobre la Tierra y el universo, sino ilustrar. Abrirles un poco los ojos a los humanos.


  Nadie que yo sepa, a excepción de Dios, ha tenido en sus manos un alma. Mucho menos la ha visto, examinado, fotografiado, pesado o sometido al escrutinio científico de un laboratorio. Nadie, en conclusión, siquiera ha visto de lejos algo que podría presumir que se tratara de un alma. Entonces porqué designo se le ha otorgado sólo a los humanos. ¿Por qué y quién dice que los animales no tienen su propia alma? ¿Lo dicen porque los animales, aunque tienen su particular método de comunicarse entre sus propias especies y en esto van incluidas bacterias, gérmenes, microbios y toda clase de microorganismos, no pueden hablar? ¿Es qué una de las características del alma es el don de la palabra tal y como la conocemos hoy en día los humanos? ¿Quién puede sustentar y aseverar tamaña estupidez? ¿Quién se atribuye el poder de decidir quién debe tener alma o no? ¿A quién le otorgó Dios el poder de establecer que el alma sería potestad única y exclusiva de los seres los humanos y de los otros seres vivos, sean animales o bacterias, no? No lo sé. Si alguien lo sabe por favor que me saque de mi ignorancia, pero no con argumentos pseudos religiosos, sino a través de una realidad racional, sea tangible o no. Además, ¿por qué no otorgarles alma a esos hermosos, puros, incógnitos y paradisíacos pájaros, mamíferos, peces, insectos que con su encantadora belleza e inocencia comparten y hacen más armonioso el mundo que habitamos? Todos y cada uno de ellos, hasta las bacterias, son e pureza sin igual. Ellos no se asesinan, roban o hacen guerras de exterminio entre si. Tampoco odian, envidian o codician, sólo para decir algo. Son seres de pureza celestial. Todos, todos ellos. En cambio, el ser humano es salvaje, aunque racional. Es el depredador por excelencia en la escala zoológica y, además de eso, muchísimos son ladrones y homicidas crueles y malvados, solo para citar dos “defectitos” de los humanos. Y, pese a ello, tiene el descaro de usurpar, como cualquier ladronzuelo de medianoche, el derecho del alma como propiedad única y exclusiva.


 Lo cierto es que no sólo los animales tienen alma y pensamientos propios, sino también todas las formas de vida que hay en el universo, excepto las piedras, arena, polvo, guijarros, rocas y todo lo que se le asemeje, los cuales tienen exclusivamente pensamiento pero no alma, aunque últimamente se les está moldeando una forma de alma rudimentaria.
  Es más. Me ha sido autorizado revelar que no sólo los animales tiene alma y piensan igual que nosotros pensamos, sino que tienen su propio Paraíso, que es el mismo Edén al cual muchos humanos creen que alcanzarán después de la muerte si su comportamiento en la Tierra fue signado por el amor, misericordia y paz.



   A los hombres del planeta Tierra, carnívoros depredadores por excelencia, les diré, y esto lo reafirmo con mayor fuerza a los que cometen pecado de gula, que cuando están comiendo pollo, un pedazo de carne de cerdo, res o pescado, recuerden que están ingiriendo el cadáver de un ser-animal que tiene alma y que al sacrificarlos para poderles alimentar, truncaron todos sus sueños animales de una mejor vida, de un mejor proceder y de un camino pleno de esperanza y felicidad. ¡No se rían! Esto es serio y no saben cuán serias son estas revelaciones. Por ahora podrán reírse a mandíbula batiente, pero dentro de apenas cuatrocientos años, cuando la población mundial supere los treinta y tres mil millones de habitantes, esta pequeña y depredada nave especial que llamamos Tierra, habrá dejado de reírse porque la risa será sólo un efímero recuerdo incrustado en la memoria, en su ADN. En ese entonces, en apenas cuatrocientos años más, que en el tiempo cósmico son apenas fracciones de segundos, sólo habrá tristeza y desolación. El bien más preciado será el agua y los animales que utilizábamos para saciar nuestra atroz hambre, habrán desaparecido de la faz de la Tierra. De igual forma lo hicieron los demás animales. Unos perecieron debido a nuestra depredadora cacería, otros de hambre y sed. En ese entonces muy cercano, tan cercano que es posible palparlo, tampoco habrá siembras ni bosques y nuestra insignia a la salvación y a la añorada Tierra Nueva será una espiga de trigo. Débil en su apariencia, pero fuerte e indestructible en su contenido espiritual. Será el símbolo de paz de la Tierra Nueva y su dorada forma ondeará en el centro de nuestras banderas blancas. Sólo habrá una bandera y una única nación unida en paz. Pero antes de que ello acontezca, muchas lágrimas serán derramadas sobre la Tierra. Otros lúgubres sucesos acontecerán antes de que florezca la Tierra Nueva, pero, por ahora, me es prohibido revelarlos.


©Diego Fortunato


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viernes, 8 de marzo de 2013

MUNDOS PARALELOS



   Unos están encima de nosotros, otros debajo. Nunca se ocultan, conviven con nuestro mundo. Sólo en extrañas y anormales circunstancias se entremezclan con nosotros. Y cuando lo hacen buscan despavoridos y desesperadamente regresar a sus mundos. A veces quedan atrapados por muchos años, muchísimos años, en raras ocasiones hasta siglos, muchos siglos. Son seres de nuestros Mundos Paralelos. No sólo hay uno sino varios, a los cuales no podemos ver ni sentir. Sólo pocas personas tienen la capacidad de percibirlos, otros, muy escasos, de verlos por instantes y comunicarse con ellos. No son Mundos del Más Allá, sino del Más Acá, porque están con nosotros y hacen su vida diaria tan igual a nosotros. Tienen sus luchas internas y sus intereses y hasta sus propias guerras, a las cuales a veces nosotros percibimos bajo los descritos fenómenos del tiempo-espacio. No a los grandes huracanes, maremotos y ciclones, que también los afectan a ellos, sino a los del planeta Tierra y de todo el universo, como la expansión y crecimiento de las galaxias y reducción de los continentes, así como a la sistemática e inevitable desaparición de costas e islas sobre la tierra porque todo será, nuevamente, imperio del mar. El hombre y el planeta van juntos en perfecta y simétrica proporción. Tal como el planeta Tierra es ochenta y cinco por ciento de agua, así es el ser humano. Pero esas proporciones variarán dentro de poco y tanto el mar como el hombre regresarán a su noventa y cinco por ciento de agua. El perfecto equilibrio para que todo vuelva a comenzar y el ser humano pueda “arar” en pos de una Tierra Nueva.




   Pero volviendo a nuestro Evangelio, revelaré que no sólo hay un Mundo Paralelo, sino de muchos. No sé cuantos y todos están habitados por seres que no vemos. Algunos de ellos sí nos ven a nosotros y hasta caminan con nosotros, muy juntos a nuestras sombras. Otros conviven en nuestros propios hogares y oficinas. Unos son protectores, otros espíritus burladores, hostigadores y maliciosos. Los de los apartamentos y grandes construcciones son en su mayoría malévolos porque pertenecen a almas atormentadas y plañideras que vagan entre nuestros muros en busca de descanso. Hay también Mundos Paralelos donde los seres que lo habitan se ven en negativo. Como la imagen de un negativo de fotografía en blanco y negro, pero se mueven, hablan, viven y se reproducen. Esos seres sufren y mucho, porque sus pensamientos son muy negativos, depresivos y apocalípticos. De hecho no son malos, sino seres atrapados en sus mentes, por sus ideas obsesivas que les hacen ver todo oscuro. Su cielo también casi siempre es oscuro, casi negro, como a borde de tormenta, igual que sus noches, que son de un negro azabache fúnebre, tan mortuorio como los pensamientos de los que viven en ese mundo.


   Su población, la de casi todos los Mundos Paralelos es tan grande como la nuestra. En algunos casos superior en miles de millones de habitantes. Hay mundos pequeños y muy microscópicos, que nos quintuplican en escala de millón a mil habitantes y están entre nosotros para cuidarnos, para proteger nuestra salud. Hay otros menos grandes que están entre nosotros para destruirnos. Hay Mundos Paralelos poblados por seres de las mismas características físicas nuestras a los cuales no podemos ver. Ellos sí a nosotros. A veces nos aconsejan, cuidan y susurran al oído. Son los que los seres de la tierra llamamos conciencia. Esas premoniciones que decimos percibir, ese sexto sentido del que nos vanagloriamos tener. Son esas materias invisibles que decimos ser nuestros protectores, a las cuales también llamamos ángeles de la guarda. ¡Claro qué existen! Los ángeles existen. Están camuflados y caminan entre la gente en las más disímiles formas. Unos toman prestados los cuerpos de un perro, que son los más comunes y la forma más práctica y menos “visible” de estar entre los humanos. Otros se mimetizan en flores, pájaros, árboles, camas, sillas, bastones, paredes, prendedores y hasta en una simple gota de rocío. Aunque en su esencia etérea y divina es, simple y llanamente, la luz. La luz que nos alumbra día y noche. Cualquier luz, aunque sea muy opaca y diminuta. Son seres de luz. Los seres de los Mundos de Luz son buenos y pacificadores. Buscan siempre nuestro bien y protegernos del mal. Siempre están con nosotros, sin importar el aspecto que tomen, porque la misión de ese Mundo Paralelo, de todos y cada uno de sus habitantes, los cuales son educados y entrenados en la disciplina del amor desde que nacen, es la de cuidarnos. De conducirnos hacia la pureza del alma. Unos los logran, otros fracasan estruendosamente, por lo que a veces son reprendidos con amor, misericordia y paciencia divina. A veces se introducen en nuestros sueños y luchan contra los seres de otro Mundo Paralelo que también penetran nuestros sueños con la intención de perturbarlos y distorsionarlos. Cuando la lucha es muy encarnizada, nos hacen despertar sobresaltados y llenos de angustia. Es lo que lo seres de mi mundo, este mundo en el que estoy escribiendo, llamamos pesadillas.
   Hay Mundos Paralelos fantasmagóricos que conviven con nosotros, pero no son hostiles. Su misión es la de observar y tener misericordia de nosotros. Son las miles de millones de almas que vagan en el limbo del universo y que los católicos suelen llamar Purgatorio. Ese mundo está lleno de nuestros seres queridos y de los ancestros más ancestrales de ellos hasta llegar a la prehistoria y al inicio de la vida. Se conocen y se ayudan. Se reúnen en comunas y trazan planes para ayudarnos y conducirnos hacia una vida signada por el bien y más placentera en nuestro mundo para que cuando nosotros vayamos a formar parte del de ellos, lo ayudemos con nuestra experiencia terrena. Ellos carecen de tecnología y ciencia, no por no tener las capacidades de utilizarlas sino porque para la conclusión de sus metas no las necesitan. El enriquecimiento del espíritu no necesita de erudición, sino sólo de amor.
   Los que si tienen una muy alta y súper avanzada tecnología, las cual es años luz superior a la de nuestro mundo, es el Mundo Paralelo de los Sabios, los cuales experimentan con nosotros como si fuésemos, y de hecho lo somos, sus conejillos de indias. Son tan sabios los seres de ese mundo que tienen la capacidad de materializarse ante nosotros y viajar por apartados lugares del universo en busca de conocimientos y nuevos descubrimientos. Son los Cristóbal Colón del espacio. Muchos los llaman extraterrestres, otros alienígenas, grises o marcianos. A sus carabelas los humanos las han etiquetado con la sigla de OVNI, que quiere decir Objetos Voladores No Identificados.


   Hay Mundos Paralelos tan microscópicamente pequeños que viven dentro y fuera de nosotros. O sea, dentro y fuera del cuerpo humano. Hay múltiples ejemplos de ellos, pero hay que significar uno que apenas lleva una década y algo más de ser descubierto por la ciencia terrena, que es el genoma humano, una especie de bitácora universal donde está escrita toda la historia de vida de cada individuo y su herencia desde el principio de los principios. Está enrollada microscópicamente en cada célula y es tan larga que si la ancláramos en la Tierra y comenzaríamos a desenrollarla en forma lineal llegaríamos hasta más allá del planeta Marte.
   En el exterior de los cuerpos humanos viven y conviven sin conocerse a ellos mismos Mundos Paralelos en nuestras cejas, párpados, cabellos y pelos del cuerpo. Y, lo más extraordinario, siquiera se conocen o saben que existen estando tan cerca el uno del otro. El Mundo de los Parpados no sabe que existe el Mundo de las Cejas y ninguno de ellos del Mundo del Cabello. Se reproducen diariamente por miles de millones y en su morfología son totalmente diferentes unos de otros. Su aspecto, el de todos ellos, es aterrador, monstruoso. Vistos a través de microscopios electrónicos y fotografiados con un sistema láser muy avanzado y ampliados en sus tamaños originales millonésimas de veces, esos seres que viven y conviven en nuestros cuerpos tienen aspecto demoníaco y fiero. Pero no nos hacen daño. Más bien nos protegen. Nos cuidan de infecciones y enfermedades maliciosas, tanto de nuestros ojos como del cabello. Son necesarios, como necesariamente vitales para la vida humana es el Mundo Paralelo de las Bacterias, que son nuestro sustento de vida. Sin los miles de millones de los microscópicos seres que habitan el Mundo Paralelo de las Bacterias, la vida no podría existir sobre la Tierra. Si ese Mundo Paralelo deja de invadir el cuerpo humano, el hombre y toda vida sobre el planeta se extinguirían en un instante ya que pestes y enfermedades minarían nuestro cuerpo conduciéndonos pronto a una muerte segura e inevitable por carecer de esos anticuerpos vitales.
   Hay otros Mundos Paralelos que los humanos llaman inframundos. Son malignos y perversos. De estos hay de varios tipos y clasificaciones. Los microscópicos moran y hacen vida en los laberintos de nuestra mente. Son ponzoñosos y nos aconsejan y seducen a tomar el camino corto y la senda del mal. La mayoría de los seres humanos vivimos en lucha permanente contra ellos con la ayuda de otros Mundos Paralelos. A veces ganamos la batalla. Otra la perdemos. Los que salen derrotados, vencidos por ese mundo de los atajos, las dudas y los miedos, deben ser tratados o recluidos en hospitales especiales. Muchos, con la ayuda de la medicina humana, logran salir del abismo donde lo llevaron los seres de ese Mundo Paralelo y siniestro lleno de demonios no más grandes que una célula. Otros permanecerán en sus tinieblas hasta que mueren.


   Dentro del inframundo maligno hay Mundos Ocultos no descubiertos, que algunos llaman la morada del bisabuelo de Satán, que también convive su día a día entre nosotros. Y no es uno sólo como suele creerse sino una legión de ellos, los cuales conforman el Ejército del Mal. Sus familias, integradas por infrahombres, inframujeres y muy pocos infraniños, tienen sus comunas y ciudades satánicas en sitios muy calurosos paralelos a nuestro mundo. Siempre mantienen uno o varios centinelas haciendo guardia permanente en nuestros cerebros. Alojadas en el hipotálamo y tratando de prostituir algunos cientos de miles de nuestras neuronas. Ahí permanecen ocultos, luchando, hasta que consideran que ha llegado la hora de atacar y desquiciar.
   Otros, lo más friolentos, moran en las bocas y entrañas de volcanes por las cuales se comunican hasta el propio centro de la Tierra, donde está la morada del Príncipe de las Tinieblas, quien tiene su trono en el centro del magnetismo terrestre. De ahí salen en largas filas y rugiendo cantos endemoniados con sus ejércitos de muerte y odio cuando son llamados a combate a ras del suelo por los que conforman la vanguardia del mal, que nunca dejan de habitar la superficie de la Tierra. Días antes de que sucedan sangrientos conflictos bélicos entre terrestres, avisan a sus ejércitos malignos para que enciendan la chispa que desatará crueles guerras entre humanos. Utilizan sordas y endemoniadas trompetas que sólo se escuchan en su putrefacto inframundo. En sus acordes anuncian el triunfo de la muerte sobre la vida, del odio sobre el amor y de la peste sobre la salud. El caos y las tinieblas es el oxigeno de ese mundo.
   Otros Mundos Paralelos hay en la Tierra. Están con nosotros desde el principio de la humanidad y mientras exista un solo aliento de vida ellos permanecerán conviviendo entre nosotros. Cuando todo haya acabado para el hombre, muchos de nuestros Mundos Paralelos actuales seguirán existiendo hasta que un nuevo germen de vida nazca en el planeta Tierra. Otro migrarán a otros mundos similares al nuestro que hay dispersos en la galaxias del infinito universo.


   Nunca se producirán guerras directas ni conflictos entre los Mundos Paralelos porque siempre habrá un árbitro Todopoderoso y Omnipotente que no lo permitirá. En ese Mundo Paralelo Todopoderoso únicamente habita el bien y el amor, que todo lo puede y nunca dejará de enseñar a la humanidad el camino a seguir para esquivar y evitar conflictos en todos los demás mundos. Ese mundo está habitado por seres divinos que nos observan con amorosa mirada. A veces intervienen en nuestras vidas en forma tan sutil que no la percibimos. El humano, en su infinita prepotencia y egoísmo, cree que “se salvó” o “lo logró”, gracias a su buen juicio y buena suerte. Pero no es así. Todo el crédito se le debe a ese Mundo Paralelo Todopoderoso que utilizando la fuerza del amor de sus seres nos condujo por el camino correcto. Es el Mundo Perfecto y el mundo regidor de todos los mundos del universo. Gracias a ese mundo es que todavía preexisten y existen todos los mundos en aparente orden y armonía, no a juzgar de mis propios ojos, sino del Todopoderoso de los Mundos, quien sólo tuvo que sembrar una semilla, el de la fe, y la cosecha fue abundante y prolífica para que el orden triunfase sobre el caos en todos los Mundos Paralelos de nuestro mundo y para lograrlo sólo bastó una corta frase: ama al prójimo como a ti mismo. ¿Y qué esperamos nosotros para imitarlos?


Evangelios Sotroc
Los EVANGELIOS SOTROC consisten en una serie de micro ensayos fantásticos que desvelan realidades desconocidas de nuestro mundo y universo bajo la perspectiva de una lógica elemental, didáctica y evolutiva, partiendo de la premisa de que todo lo imaginable es posible tal como lo dijo Albert Einstein. Quizás, al principio pueden parecer bastante fantásticos, pero al racionalizarlos se darán cuenta que por nada son descabellados o irreales. No obstante, la última palabra siempre la tendrá el lector.

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domingo, 16 de septiembre de 2012

SEMBRAR VIDA EN MARTE©




   El asunto es simple y no merece grandes explicaciones. Sobre Marte se ha especulado y dicho mucho. Eso no importa. Lo importante ahora es poner manos a la obra y comenzar a actuar. Si hubo vida o no, eso, por ahora, no es trascendente. Si se encontraron o en el futuro se encontrarán vestigios que podrían hacernos suponer que todavía existe la posibilidad de vida microbiana en su superficie es de importancia “histórica sideral”, pero no relevante en estos momentos. Lo fundamental ahora es que al próximo Explorador que se envíe a Marte para analizar su “terreno”, además de cumplir con esa misión, también se le asigne la tarea de sembrar vida cerca de sus polos.


   Sí, de sembrar vida, leyeron bien. Eso se puede hacer de varias maneras. Primero, llevando en recipientes herméticamente sellados ciertos tipos de bacterias y microbios terrestres que se puedan adaptar y sobrevivir a las bajas temperaturas de sus polos, y, virtualmente, sembrarlas a diferentes profundidades de su superficie. Habría que envasar al vacío y proteger a algunas de esas bacterias recubiertas en diferentes tipos de lodo terrestre a fin de que su hábitat inicial, de adaptación, sea idéntico o muy parecido al de la Tierra y luego, una vez escogido el sitio, preferiblemente cerca de los casquetes polares ya que allí se presume la existencia de agua congelada a ciertas profundidades, simplemente sembrarlas. Por supuesto habría que acondicionar al Explorador Vida, se me antojaría llamarlo en caso de que se fabrique el aparato espacial, para que realice esa delicada misión.
   Una segunda misión del Explorador, el Vida II, debería desplazarse hacia los cráteres de impacto del hemisferio sur de Marte, hacia la llamada cuenca de impacto Hellas Planitia, la cual tiene más seis kilómetros de dos mil de diámetro, ya que, al igual que otros cráteres, su morfología indica que la superficie está húmeda y llena de barro.
   El siguiente paso, siempre dentro del mismo experimento Vida, sería tomar otro grupo de cápsulas llenas bacterias, abrirlas y simplemente dejarlas rodar hasta los profundo de algunas grietas de la superficie marcianas previamente escogidas. Preferentemente cerca de donde se supone y especula que agua congelada emana del subsuelo gracias al descongelamiento y liquefacción de las grandes capas de hielo debido al calor de su núcleo, el cual sigue parcialmente “vivo” y podría revivir completamente con la “Operación Bacteria” impulsada desde la Tierra y llevada a cabo por el Explorador Vida.
   La misma operación podría repetirse con ciertas semillas de plantas resistentes al frío gélido, tales como las que hay en los Himalayas y el frailejón y otras especies de la Cordillera los Andes, los cuales son resistentes tanto al calor intenso como al frío glacial.
   Concluido este primer paso, solo restaría esperar y observar atentamente. Si le logra una “buena cosecha”, “pronto” los seres unicelulares se convertirían en seres pluricelulares y de allí en adelante seguiría el génesis, la verdadera creación de la vida, de la cual todos suponemos y “creemos” conocer.


  Sería un primer paso. Un paso muy importante y un buen ensayo. Es posible que el desarrollo de esa vida sembrada en Marte lleve millones de años en evolucionar, tal vez no tantos, si tomamos en cuenta que el año marciano es casi el doble del de la Tierra. Además, existen otros procesos de aceleración de la vida. Nadie sabe cuánto tiempo se tomaría, pero por mí revelación presumo que mucho, pero mucho menos de los que podríamos imaginar.
   Lo primordial es que se irían creando en Marte condiciones para que las generaciones futuras tengan la oportunidad de planificar y hacer con suficiente tiempo de antelación la “mudanza” extra planetaria, el Gran Éxodo Terrestre, cuando nuestro querido y amado Sol cese su vida y se apague.
   Si el experimento marciano tiene éxito, enseguida hay que comenzar a llevar, además de microbios, bacterias y semillas, plantas de todo tipo y hacer un Invernadero Marciano. Sería posible ir creando “artificialmente” oxígeno en esos invernaderos hasta llegar al 21% sin importar sus condiciones actuales. Al aumentar el nivel de oxígeno dentro de los Invernaderos de Marte también podríamos elevar el de nitrógeno, el cual es muy bajo (2,7%) y, poco a pocos, ir creando una atmósfera muy parecida a la terrestre. ¡Imposible!... En eso estriba el reto del experimento. Podría comenzarse por recrear en la Tierra las condiciones atmosféricas y de terreno de Marte y ensayar. Ensayo y error. Ensayar y errar, hasta que se logré.


   Un punto a favor es que (de acuerdo a mí revelación no cabe la menor duda de que así sea) el metano hallado en la superficie de Marte proviene de su núcleo, el cual aún sigue “vivo” y que su campo magnético se está regenerando en el espacio vacío que dejó desde el mismo momento que aminoró sus giros. Recuerden que ‘los espacios vacíos’ se llenan al dejar de funcionar el eje central.
   No es ninguna incoherencia creer que en las profundidades del suelo marciano hay miles de billones bacterias subterráneas y que el metano que se escapa hacia la superficie del planeta proviene de la muerte de esas miles de millones de bacterias atrapadas en el interior de sus capas tectónicas durante miles de millones de años.
  Además, la evidencia de pequeñas corrientes de agua (cauces secos de ríos y arroyuelos) descubiertas en Marte son producto del recalentamiento de su núcleo, el cual derrite ciertas áreas de sus polos y capas débiles y con fisuras, que van liberando el agua congelada que comienza a fluir como pequeños manantiales a su superficie pero por la condiciones de resequedad y calor de su atmósfera y superficie, pronto se seca y desaparecen dejando tras de si sus huellas, evidencia de que el agua fluyó.

   Recuerden que el llamado Bombardeo Intenso Tardío al que fue sometido la Tierra por grandes y violentos asteroides hace aproximadamente 4.100 millones de años fueron semillas de vida (núcleos y bacterias venían adheridos dentro de la masa los asteroides) que luego se convirtieron en seres unicelulares (microbios o bacterias) que evolucionaron después de otros tantos millones de años a la vida multicelular y de allí, luego de múltiples y complejos procesos, hasta el hombre.
   ¿No fueron acaso las cianobacterias (algas verdeazuladas) la primera vida en la Tierra?… ¿No son ellas capaces de realizar fotosíntesis oxigénica de forma espontánea? En los inicios de la Tierra no había buenas condiciones oxigeno y ellas pudieron hacer la fotosíntesis.
   Si el experimento planteado se llevase a cabo, recuerden que la mutación produce muchos organismos unicelulares muy distintos unos de otros, pero a través de ellos se puede llegar hasta la amiba (seres pluricelulares). ¿No existe acaso una teoría que afirma que los aminoácidos, provenían del espacio (panspermia) y que muchos compuestos orgánicos cayeron del espacio a la Tierra a través de los meteoritos? ¿Qué las bacterias o esencia de la vida prevalecen diseminadas por todo el universo y que la vida comenzó en la Tierra gracias a la llegada de esas semillas siderales a nuestro planeta?
   ¿Será cierto que puede haber evolución sin atmósfera terrena?… ¿No hay piedras que se alimentan de piedras, o sea la energía de la tierra? Además, ¿qué les parece si aplicamos a nuestro experimento el ADN (evolución, reproducción y copia) de las especies. Replicarse (copiar). La vida de cualquier organismo y su ADN se divide y crea otro.
   Cultivar nueva vida en el espacio infinito es posible. Lo que no es posible es imaginar que no se puede. Hay que intentarlo… ¡Somos una réplica del todo y de la nada!
© Diego Fortunato



¡ATENCIÓN!... ¡ATENCIÓN!...
No se lo pierda
el texto completo de la novela URL, EL SEÑOR DE LAS MONTAÑAS, epopeya fantástica tan premonitoria con las obras de Julio Verne, donde se dibuja el dramático destino que le tocará vivir a Venezuela. Como abreboca, abajo una pequeña sinopsis de la novela.
SINOPSIS
   En una de las más fascinantes epopeyas contemporáneas, Url, El Señor de las Montañas, un ser dotado con poderes divinos, libra feroces batallas al lado de sus guerreros para salvar a su nación de las garras de La Fuerza del Mal comandadas por el sanguinario dictador Adolfo Láchez, quien posee un entrenado y bien armado ejército de más de un millón de hombres. Para enfrentarlo, utiliza los poderes de El báculo de la Esperanza, un poderoso madero de gran fuerza destructiva que le fue legado por El Creador. Katria, una bella ex modelo, Longar, el soldado negro, Hatch, el guerrero petrolero y Kunato, el japonés estratega, son algunos de los héroes Libertarios que luchan a lado de Url en unas inhóspitas montañas enclavadas en La Cordillera de la Costa. El día de La Batalla Final, ocurrirá un acontecimiento que hará estremecer de miedo hasta a los más fieros guerreros.