domingo, 3 de junio de 2012

LOS SERES VIVIENTES DEL FONDO DEL ABISMO©


   Aún hay tantas cosas por descubrir en el planeta Tierra, que su sólo inventario tomaría años e innumerables páginas para asentarlas. En este Evangelio Sotroc nos ocuparemos apenas de una de ellas, ya que está próxima a ser descubierta y se trata de los seres vivientes que habitan las profundidades del océano Pacífico. Y cuando hablo de seres vivientes me refiero a seres inteligentes, mamíferos, tal como los humanos, de avanzada morfología y con talento, para no decir mucha sabiduría. Su complexión es perfecta, casi divina se podría decir, y pueden vivir, además de en los abismos y profundidades del océano Pacífico, también en la superficie terrestre, ya que tienen una gran capacidad de adaptación y órganos respiratorios, así como otros, incluyendo el reproductivo, muy parecidos a los de los humanos. Su estatura media, midiendo su altura en forma vertical, aunque ellos se desplazan en forma horizontal, al igual que la mayoría de las especies marinas, es de dos metros ochenta centímetros, si bien pueden llegar a medir más de cuatro metros en su constitución más avanzada. Me refiero a los Orocnes o Pisces sapiens, especie casi humanoide que habita a más de diez mil metros de profundidad en algunas planicies y escarpados riscos del Pacífico, tanto del Pacífico Norte como del Sur. La mayoría de sus “poblados” se hallan hacia Oceanía, aunque también los hay en los abismos marinos de Asia y América, como en las fosas Marianas, de Filipinas y de Tonga o entre los picos submarinos y pendientes de la Cordillera Pacífica. También hay colonias en el Mar de Tasmania, en las Galápagos y en las cercanías de los mares de Bering, de Japón y las grandes llanuras que se extienden en su lado oriental.


   Los Orocnes sólo han salido a la superficie terrestre en pocas oportunidades y a través de los tiempos han podido ser vistos por muy pocos humanos, los cuales los han confundido con monstruos, apariciones humanoides fantasmagóricas, ya que su color es de un blanco plateado, o con sirenas. La mayoría de sus colonias se yerguen en las cercanías del Abismo de Challenger, a más de once mil metros de profundidad.
   Cabe señalar, porque así me fue revelado, que la profundidad máxima del Océano Pacífico supera los 33.000 metros y no los 11.034 metros que suponen los científicos marinos, ya que en las cercanías del Abismo de Challenger así como en otros lugares que no me está permitido revelar, existen cuevas rocosas, que se comunican entre si, que descienden a profundidades desconocidas y que, en muchos casos superan, como dije, los 33.000 metros.
   Además de ser el océano más grande de la Tierra, en extensión el Pacífico ocupa la tercera parte de la superficie del planeta.


   En infinidad de oportunidades los Orocnes han tenido que subir a la superficie y alojarse durante semanas, y hasta meses, en los islotes fantasmas que se crean en la superficie del océano debido a grandes sismos submarinos que devastan parte de su hábitat. Los islotes fantasmas son temporales, ya que tan súbitamente como aparecen, mucho antes de ser avistados por algún marino o descubiertos por un satélite rastreador, también desaparecen sin dejar rastro de su presencia. Los Orocnes también se manifiestan en tiempo de tifones y huracanes con el propósito de guiar a tierra segura a algún desventurado navegante que se vea atrapado en la furia de sus aguas, que, a veces, no son tan pacíficas como su nombre.


   El génesis de los Orocnes se remonta a más de 200 millones de años. Ellos han logrado sobrevivir en paz, en silencio y ocultos durante todo ese período de tiempo, pero pronto estarán listos para desvelar su presencia en la Tierra. Sus primeros avistamientos reales se darán cerca de la Línea de Andesita, al sur de las islas Aleutianas y hacia México, en la cuenca Pacífica Central. Será después de una gran explosión volcánica cerca del anillo de fuego del Pacífico y saldrán a la superficie oceánica en un islote en forma de círculo cerrado tan perfecto, que muchos confundirán con una nave extraterrestre, sin embargo su composición será de lava basáltica, depósitos sedimentarios y organógenos (esqueletos de pequeños animales marinos).
   La pregunta es: ¿Estará la humanidad preparada para recibir e incorporar a los Orocnes a la vida terrestre?


 


© Diego Fortunato
http://www.evangeliossotroc.blogspot.com/

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